lunes, 17 de octubre de 2016

CATACUMBAS DEL BEATERIO

Situadas en la calle Valverde en Cadiz y también conocidad como Panteón Bajo, era el lugar destinado al enterramiento de una antigua orden de beatas terciarias franciscanas del siglo XVII.
Fue fundado en 1633 por María José Isabel bajo la orden tercera de San Francisco.
Sobre este beaterio había, hasta ahora , muy poca información, sólo la recogida por Adolfo de Castro en su libro "Los nombres de las calles y plazas de Cádiz".
Tras la marcha de las beatas en este edificio se creo una empresa que enseñaba costura a mujeres en riesgo de exclusión Más tarde, se derribó el edificio conservándose las catacumbas para un nuevo uso.
En la actualidad,y por iniciativa privada, se han limpiado algunos túneles subterráneos inundados de escombros, tras la caída del edificio construido sobre ella, a causa de la explosión de las minas de agua de 1947, abriéndose paso a las catacumbas Como dato curioso, diremos que las escaleras de acceso cuentan con un hueco artificial en la pared que se cree fue hecho para que cupiese en la estrechez las tumbas al transportarlas.











lunes, 5 de septiembre de 2016

SALIDA EXTRAORDINARIA DE LA COFRADÍA DE LA VERA CRUZ EN CÁDIZ

El pasado día seis de agosto salió, de forna extraordinaria la cofradía de la Vera Cruz en Cádiz, para conmemorar el 450 aniversario de la fundación de la hermandad.
El itinerario elegido por esta cofradía para su salida extraordinaria no es casual, sino que abarca lugares, recuerdos y momentos muy importantes en la historia de la hermandad a lo largo de sus 450 años de historia, como son la salida al mar,homenaje al cristo indiano del siglo XVII, y al actual genovés que llegaron a Cádiz por mar, así como su relación con las hermanas franciscanas y carmelitas o el convento de San Francisco, en cuya iglesia tiene su sede.



sábado, 23 de abril de 2016

IGUALDAD Y TOLERANCIA

Nuestras manos tienden puentes
para unir nuestros caminos
sin tener en cuenta color, ni raza;
todos unidos bajo el mismo cielo. 

Nuestros ojos ven aquello
que no se ve a simple vista
lo que bajo la piel se esconde
y el color no marca.

Nuestro corazón lucha
contra desigualdad e intolerancia
con comprensión como escudo
y con amor como arma.

Mari Carmen Fernández González   5 - 4 - 2015

Poesía presentada al Certamen Vito



martes, 8 de marzo de 2016

El desengaño

Entre los rosales que crecían en aquel rincón del jardín, una flor silvestre nació y crecía junto a ellas. .Al mismo tiempo que los rosales florecían y de ellos nacían hermosas rosas, la flor iba creciendo y su capullo se abría y nacía a la luz.
Miró a su alrededor y vio aquellos maravillosos rosales, cuajados de hermosos capullos de rosa de delicados colores y pétalos aterciopelados y se identificó con ellos. Sabía que era una más de aquellas hermosas flores que todos los días, un jardinero cuidaba con esmero.
Los días iban pasando y aquellos capullos iban abriéndose, convirtiéndose en hermosas flores que mostraban su exuberancia y belleza. La pequeña flor también crecía entre ellas y se mantenía fuerte, segura entre toda aquella explosión de delicadeza y belleza.
Un día, el jardinero no apareció  para cuidarlas, en su lugar una joven con delicadeza, fue cortando los tallos de las flores más bellas. Día tras día, esa joven aparecía y recolectaba las rosas que iban floreciendo pero nunca se fijaba en aquella flor. Esta no comprendía como la joven no se fijaba en ella y día tras día esperaba que la joven la acariciara con sus manos y admirara su belleza pero eso nunca ocurría.

Los días fueron pasando y la primavera y el verano pasaron. Las flores fueron desapareciendo, dejando sola a la florecilla que no comprendía cómo podía haber quedado abandonada en aquel rincón sin que la joven hubiese reparado en ella. Se imaginaba la flor más hermosa de la rosaleda y no entendía cómo aún seguía allí.
Llegó el otoño y con ellas las primeras lluvias. La pequeña flor seguía allí, convencida aún de su belleza, aunque nunca había podido conocer su aspecto. Tras la lluvia, un gota de agua quedó prendida en una de las hojas del rosal que, iluminada por un rayo de sol, devolvió el reflejo de la flor como si fuera un espejo. Cuando la flor pudo ver su aspecto ,la cruda realidad se hizo patente. Era una flor silvestre, de aspecto tan humilde y sencillo,que palidecía frente a la belleza y esplendor de las rosas que crecían en el rosal.
Al conocer la verdad, comprendió por que siempre fue despreciada por la joven. La cruda realidad se hizo patente y la humilde flor fue consciente de la verdad. desilusionada se dio cuenta de cual era su destino. Pasaría desapercibida y eclipsada por la belleza de sus compañeras hasta su final.
Poco a poco fue pasando el otoño y con él, la florecilla fue perdiendo frescura y poco apoco fue marchitándose y muriendo sin esperanza, sobre la hierba mientras que la nieve del invierno la cubría con su blanco manto.


Mari Carmen Fernández González   8- 3 - 2016






jueves, 11 de febrero de 2016

NOCHE DE CARNAVAL



Dejó la pluma sobre la mesa y se recostó contra el respaldo de la silla.El ruido de la calle se filtraba a través de la ventana cerrada y era tan fuerte que le impedía concentrarse. Decidió dejar su trabajo por esa noche y salir a la calle para despejarse aunque estaba seguro de que no lo conseguiría pues era noche de carnaval y todo el mundo estaba festejando y preparándose para el principio de la Cuaresma.
Salió a la calle y el bullicio y la alegría de esa noche lo envolvió rápidamente. Comenzó a caminar entre la gente que reía y bailaba protegidos por el anonimato que le ofrecía la máscara  sin poner demasiada atención en ninguna, pero de repente hubo algo que llamó vivamente su atención.
Protegidos tras una máscara, vio unos ojos verdes que le impresionaron de tal forma que le fue imposible apartar su vista de ellos. Eran los ojos de una mujer, estaba seguro pues, aunque iba cubierta por una máscara y una capa, sus movimientos y forma la delataban. De pronto esos ojos le miraron y viéndose descubierta, la joven huyó, escabulléndose entre la multitud. Quiso seguirla pero el gran número de máscaras que inundaban las calles se lo impidió. Desilusionado volvió a su casa pero su mente bullía ¿quien sería  aquella joven ? tenía que saberlo.
Durante días intentó descubrir quien era la joven que se escondía tras aquella máscara. Indagó y preguntó a todo aquél que pudiera darle alguna información, aunque siempre si éxito. Desilusionado desistió de seguir con sus pesquisas, pues sabia que,con tan pocos datos sería como buscar una aguja en un pajar, aunque sabía que nunca olvidaría aquellos ojos que brillaban tras aquella máscara.
No podía olvidarla. Cada vez que salía a la calle, fuese cual fuese su destino, terminaba recorriendo la misma calle donde la había visto, quizás con la vana esperanza de volver a verla, pero eso nunca ocurría.
Un día iba caminado distraído y con algo de prisa cuando, al doblar una esquina tropezó con alguien. Se dio cuenta de que era una mujer y cuando iba a ofrecerle una disculpa rápida, la mujer levantó la vista y le miró. Era imposible, bajo el sombrero de la mujer descubrió sus ojos. Eran los mismos ojos que le habían traspasado a través de la máscara de carnaval.Por fin la había encontrado. Se quedo paralizado y sin saber que decir. La joven le sonrió y le ofreció su mano, la cogió entre las suyas y la besó pues la sorpresa le impedía hacer nada más.

Mari Carmen Fernández González  11 - 2 - 2016




lunes, 4 de enero de 2016

LA CARTA



Me parece todo muy extraño. Paseo entre los muebles de mi casa, tan familiares para mí, pero todo se me hace hoy muy extraño, como si lo viera cubierto por una espesa niebla que lo volviera irreconocible a mis ojos.  Entro en nuestro dormitorio, aquél en el que tantos momentos de íntima complicidad hemos compartido.
 ¡Cómo es posible!¡Cómo ha permitido que con su extraño comportamiento haya instalado esta distancia entre nosotros!.
Su actitud acrecienta mi desconfianza ¿Cuando comenzó esto y por qué? No lo comprendo.
Paseo la vista a mi alrededor. Las cortinas semicorridas, dejan pasar una luz tenue pero suficiente para permitirme posar la vista en todos los muebles del dormitorio. Los recorro con mirada ausente cuando algo llama mi atención. Nuestro escritorio está abierto y sobre él la blancura de una hoja de papel atrae de inmediato mi atención.
Me acerco al escritorio y veo que, junto a ella reposa una pluma recién usada, y que el tintero está aún abierto. Parece como si alguien hubiera empezado a escribir pero algo le hubiese impedido terminar su tarea. No puedo resistir la tentación y comienzo a leer.
Descubro la escritura rápida y clara de mi marido. Es una carta. Está dirigida a mí y en ella expresa todo aquello que no es capaz de decir con palabras. La leo y  lo que aquella carta revela, consigue disipar todas mis dudas.

Mari Carmen Fernández González       4 - 1 - 2016




sábado, 21 de noviembre de 2015

GADIR YACIMIENTO ARQUEOLÓGICO

La escaces de restos de asentamientos fenicios en el Mediterráneo, hacen del yacimiento arqueológico de Gadir un lugar imprescindible para descubrir las formas de vida de la desaparecida cultura fenicia. El yacimiento se encuentra en el punto más alto e la antigua isla de Eryhteia, la menor del antiguo archipiélago de Cádiz.         Este yacimiento se estructura en diferentes planos que se corresponden a las distintas épocas de ocupación del asentamiento, destacando el trazado de calles, viviendas y utensilios pertenecientes al siglo IX A. de C. Se conserva un total de ocho viviendas distribuidas en dos terrazas y organizadas en torno a dos calles pavimentadas, todas ellas realizadas en barro y arcilla.                                                                                Las calles fueron pavimentadas con arcilla y aun hoy pueden verse restos fosilizados de bóvidos que recorrieron sus calles.                                                                           El eje central de la visita gira en torno a la figura de Mattan, un fenicio fallecido en el gran incendio de la ciudad que tuvo lugar en esta ciudad en el siglo VI A,C. y cuyos restos forman parte importante de la temática del recorrido.